Panel: Salud pública y desarrollo de estrategias de reducción de daños en América Latina

Frente a las constantes transformaciones sociales, culturales y políticas se hace necesario actualizar los debates en torno a los principios de la Reducción de Daños en las Políticas de Drogas.  ¿Cómo se adecuan las técnicas de reducción de daño a la realidad de América Latina y el Caribe? ¿Qué experiencias encontramos en la región?

Para responder estas preguntas abrió el debate Luciana Temer, Secretaria de Desarrollo y Asistencia Social del Municipio de San Pablo, Brasil, quien expuso detalles de la implementación del Programa Brazos Abiertos que intenta reducir el uso de crack en Brasil. “Construimos un espacio con la presencia de evaluadores de salud y asistencia social para los consumidores”, explicó la funcionaria. “Nuestra oferta de reintegración, que incluye baños, comida, vestimenta, y remuneración por horas de trabajo, permitió la aceptación por parte de la gente”, señaló.  “El abuso de droga es un problema social, que no indica que no se acepten los servicios de salud establecidos, y más bien ilustra que se necesita de este tipo de apoyos para corregir el problema”, concluyó.

A continuación Nuria Calzada, Coordinadora del programa Energy Control del proyecto de reducción de riesgos de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) de España expuso conceptos desde su experiencia en trabajo de reducción de riesgos en ámbitos festivos. “Es necesario ir donde están los consumidores, donde se producen y consumen las drogas”, afirmó Calzada. “Nuestra perspectiva de trabajo está basado en la ciencia, pero también en derechos humanos, incluyendo el derecho a la salud, a la privacidad, el derecho al ocio, y el derecho a la educación”.

“La reducción de daños implica que la abstinencia no es el único camino, es una cuestión de pragmatismo, sobre qué podemos hacer para reducir al máximo el impacto de las drogas”, explicó y aseveró que “el uso responsable de las drogas es posible, porque existen muchas maneras de relacionarse con ellas, desde las mas seguras hasta las mas problemáticas. Un uso responsable implica que la persona ponga los medios necesarios para conseguir los efectos que desea, y evitar los riesgos potenciales que se puedan presentar”.

Además remarcó que el éxito de Energy Control se basa en que su comunicación “parte desde un lenguaje de respeto, que acepta el consumo como una realidad, y adapta el mensaje según el sector de la población a la que se dirige”.

Bibiana Restrepo Lizcano, gestora de convivencia social y salud mental de la Secretaría de Salud y Seguridad Social de la Alcaldía de Pereira, Colombia, presentó detalles del Programa de intercambio de material higiénico para PIDS y señaló que “la reducción de daños no se trata solo de entregar el material necesario para que los consumidores lo utilicen. Se necesita generar toda una campaña educativa, de sensibilización y conocimientos técnicos, con el fin de influir en la forma en la que se usan las drogas, con el fin de que sea de la forma correcta y minimizando el impacto”.

Además, graficó los retos que existen para la implementación y desarrollo de programas de reducción de daños. “En principio, es complicado conseguir el espacio y sensibilizar a los funcionarios responsables de otorgar el permiso para llevarlo a cabo. Posterior a la implementación, es importante continuar evaluando la forma en la que se puede mejorar la atención a los consumidores, y el acceso de estos a los proyectos y programas” indicó.

Por su parte, Lidiane Malanquini, Coordinadora de Proyectos con Eje en Seguridad Pública y Desarrollo territorial de la ONG Redes da Maré de Río de Janeiro, Brasil, expuso sobre los Espacios alternativos de sociabilización. “Proveemos espacios seguros en las favelas del norte de Rio de Janeiro, buscando empoderar a usuarios de crack principalmente. Por medio de espacios alternativos de sociabilización, se puede empoderar la percepción de aquellos actores que son moderadores de Maré, que se han involucrado en la realización, implementación y evaluación de las políticas públicas. De este modo, es que fungimos como un foro con las instituciones del país para garantizar los derechos de las personas que aun utilizan drogas”.

Juan Radhamés de la Rosa Hidalgo, Director ejecutivo de Casa Abierta, Rep. Dominicana señaló que “la guerra contra las drogas es un recurso de dominación política. En Republica Dominicana hemos tenido una política que va acorde a esta mirada, tenemos una política de Estado absolutamente contraria a los Derechos Humanos”, dictaminó.

“En Republica Dominicana necesitamos establecer rápidamente políticas de reducción de riesgos como el uso de drogas de sustitución, es urgente la oferta de tratamiento adecuado dadas las condiciones sociales que conlleva el uso de la heroína, y generar cambios en la ley, analizando los aportes de la ciencia al debate de políticas de drogas, que estén centrados en el ser humano, tomando en cuenta los derechos inalienables de las personas”, mencionó.

“Es necesario generar amplios espacios de incidencia, concientización y sensibilización de la población en general, a los fines de colocar en la agenda pública y del movimiento social organizado, el tema de las políticas de drogas”, dijo Radhamés, en consonancia con el objetivo de la realización de esta Conferencia en Rep. Dominicana.

Moderó Vanessa Uziely Rosario Brito, Gerenta de operaciones del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN).